Incertidumbre y esperanza en Nissan
Durante la pandemia de la COVID hemos encontrado muchas historias de cierres abruptos, caídas súbitas y desgracias repentinas. No es ese el caso de la planta automovilística Nissan en Corrales de Buelna o, al menos, no es el caso si ampliamos la perspectiva a antes del coronavirus. La plantilla de la multinacional japonesa en Cantabria lleva conviviendo con la incertidumbre desde mucho antes del estado de alarma, aunque ahora tienen más esperanza por el acuerdo firmado con la dirección nipona.
Tras años de bajada en la producción, a inicios de 2020 la empresa anunció que comunicaría en unos pocos meses el destino de sus fábricas en Europa. Aunque Cantabria estaba en principio a salvo, la plantilla se llevó un susto cuando, el 28 de mayo, Nissan anunció el cierre de su planta de Barcelona.
A pesar de que la catalana no era la principal cliente de la cántabra ―Eduardo Seco, sindicalista de UGT miembro del comité de empresa de Nissan en Corrales, estima que un 15 % de la producción se destinaba a la planta barcelonesa―, el cierre fue un golpe más en una plantilla cuyas esperanzas disminuían con el tiempo y que veía con temor el efecto de la COVID en la economía. «Nos ha afectado mucho en lo moral», reconoce Seco.
Ahora se ha llegado a un acuerdo con los ejecutivos en Japón y la plantilla está más esperanzada, según cuenta el sindicalista. «Unos tres cuartos de los trabajadores refrendaron el acuerdo, que garantiza la continuidad de la fábrica y de sus 530 empleados durante cuatro años a cambio de un 5 % de reducción de jornada y salario», explica Seco, que cree que quienes votaron en contra lo hicieron por desconfianza hacia la empresa.
Actualmente, solo la mitad de la plantilla se encuentra trabajando, con la otra mitad aún en ERTE por el coronavirus. En ese aspecto, los trabajadores están tranquilos; no han tenido ningún caso en planta ni familiares contagiados.
OPTIMISMO EN LA CONSEJERÍA DE INDUSTRIA
«Nadie invierte 40 millones de euros en una fábrica si no es para estar mucho tiempo». Así valoraba en declaraciones a medios Francisco Martín Gallego, consejero de Industria, la situación de la planta corraliega.
En el acuerdo alcanzado se recoge que la fábrica cántabra atenderá pedidos en el mercado americano, lo que supone una novedad. Con este nuevo horizonte, se prevé que aumente la producción actual del 50 o 55 al 75 % de la capacidad total de forma inmediata.
Martín Gallego también ha asegurado el apoyo «en varios frentes» del gobierno autonómico a este llamado Plan de Ultracompetitividad, que considera una «magnífica noticia» para los trabajadores de Nissan y para Cantabria.
María Carmen Cardeñoso García
Muy buen artículo, Álvaro. Que Nissan en Los Corrales vaya bien es bueno para Cantabria. Las últimas noticias de Nissan en Barcelona son esperanzadoras.