
La empresa de las escaleras mecánicas facturará 1,47 millones más al no aplicarse la prórroga del anterior contrato
El Ayuntamiento de Santander está a punto de formalizar el nuevo contrato de las rampas y escaleras mecánicas que se llevará la actual responsable, TK Elevadores, toda vez que ha sido la única aspirante.
En el proceso, como viene contando EL FARADIO esta semana, la empresa apenas ha formulado baja económica y sí que ha reducido sus criterios técnicos, contrariamente a lo que fomentan las normas y dinámicas de contratación, pero que se viene repitiendo en varias adjudicaciones en la capital cántabra en las que acaba concurriendo una única empresa que arriesga con su oferta pese a que cuando la presenta desconoce si va a haber o no más aspirantes.
El contrato anterior podía haber durado más si se aplicaran las prórrogas, una posibilidad contemplada en los pliegos –las condiciones en que se adjudica el servicio- y a la que recurre de forma habitual el Ayuntamiento, permiten sumar un año o dos más a una adjudicación cuando ya se ha vencido el plazo formal.
En este caso, en lugar de aplicar las prórrogas –que podían durar dos años– se convocó un nuevo concurso, con un incremento sustancial de las cantidades económicas justificados desde el Ayuntamiento en más gasto en mantenimiento –las escaleras mecánicas son objeto de crítica vecinal y política por sus averías y tramos parados-, pero también por la incorporación de más tramos, la sustitución de elementos obsoletos o el encarecimiento de los materiales.
Esa no prórroga supone que TK Elevadores España, S.L.U. percibirá 1.4 millones de euros euros más, un 165,16%.
El contrato anterior fue adjudicado en 2021 por 446.481,29 euros anuales durante dos años y el nuevo asciende a 4,7 millones durante cuatro años. El coste anual se sitúa en 1.184.008,66 euros. Con las prórrogas del anterior contrato por dos años, la empresa hubiera recibido 892.962,58 euros. Esos dos mismos años con las nuevas condiciones se elevan hasta los 2.368.017,32. La diferencia se sitúa en 1.475.054,74 euros.
El papel de las prórrogas
La misma empresa y la misma institución sí recurrieron a una prórroga en otro servicio, el de mantenimiento de los ascensores municipales de Santander. Según los pliegos, la prórroga es una propuesta de la institución y la aceptación corresponde a la empresa, que en los ascensores debió aceptar y en las rampas y escaleras, no.
Esto sin incluir los costes fuera de contrato, ya que al no haber dado tiempo a convocar el nuevo concurso desde el Ayuntamiento y para no dejar sin prestar el servicio, se han seguido haciendo pagos fuera de contrato, por una cifra como mínimo de 300.000 euros.
Tal y como ha analizado El Faradio en anteriores ocasiones, la decisión de no prorrogar un contrato que lo permite y optar por uno nuevo puede tener implicaciones económicas y jurídicas de calado.
Tener las escaleras mecánicas fuera de contrato resta garantías y control
Por un lado, las prórrogas blindan condiciones previamente fiscalizadas, evitan sobrecostes y mantienen las garantías de cumplimiento ya contrastadas en la ejecución inicial. Por otro, un nuevo proceso obliga a rehacer toda la tramitación, y puede, como en este caso, derivar en una única oferta con precios notablemente superiores.
Además, las prórrogas permiten controlar mejor la evolución del gasto público en contratos de larga duración, al aplicar cláusulas ya negociadas en lugar de iniciar desde cero con riesgos añadidos.
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